Ya tenía mucho que no escribía por, entre otras cosas, andar en chinga; sin embargo en ese tiempo surgieron algunas cosas en el tintero (o mejor dicho en teclado) dignas de ser contadas, porque el hecho de ser leídas ya no depende tanto de mí, sino de mis 3 o 4 fans. Jajaja. Aguas con el pseudoblogstar XD.
Ésta de hoy fue hace como un mes, en lunes. Venía de regreso de la escuela después de un examen (en el que me fue bien chingón, por cierto) y quería llegar rápido para echar el estudio porque al otro día tenía el examen malnacido en el que siempre me va mal. Eran como las 8.30 de la noche cuando bajando del puente de Eje 4 Norte, que cruza el eje central un vago se aventó la chaira de aventarse cuatro carriles para tomar una calle y en ese movimiento, para no pegarle, tuve yo que volantear. Entonces, que siento el chingadazo de mi lado derecho y enseguida, como el carro se iba para ese lado. No me quedó de otra más que pensar "ya valió madres".
Prendí mis intermitentes y como estaba en el segundo carril de 7 que hay ahí (de izquierda a derecha), me pegué a la izquierda y bajé a ver qué había pasado. Supuse que la llanta iba a estar como calcetín aguado sobre el rin y eso fue justo lo que encontré. El pedo estaba en que para repararla iba a quedar del lado del lado de los coches y no de la banqueta; a esas horas y con cada vago manejando ahí, me iba a morir.
Saqué los triangulitos reflectores para que la banda se enterara que había un vago más rifando su llanta ponchada. Después saqué el micro gato hidraúlico que en el coche de mi mamá (que me presta para irme a la escuela) viene en un kit con base de una madre que es como unicel, pero más dura y negra, para que se vea de hombres, me imagino, en el que está además del minino, el dado de los birlos (osea la madre esa que saca el birlo que es diferente goooooeeey), y la mini llave.
Puse el gato en su lugar ylo abrí pa levantar tantito la llanta, no mucho porque sino luego no salen las llantas (lo cual servirá como método de aprendizaje si nunca has tenido que cambiar una). Ya con todo en su lugar, agarré la mini llave para sacar los birlos y empecé a darle átomos. Incluso me arremangué la chamarra, porque según mi historial y mi contexto, eso suma poderes a cualquier actividad, lo intenté varias veces pero la madre esa no'más no salía, lo intente con los 3 birlos que no necesitan dado pero ninguno daba muestra de que fueran a salirse.
La última vez que había cambiado una llanta, apliqué la de subirme en la llava para que salieran las madres esas, pero ahorita no me daba confianza porque pasaban coches a escasos centímetros de mi puerquecito. Opté recoger mis chivas y mover el carro más adelante, donde 1. había luz 2. había gente y 3. los carros iban más despacio.
Me subí y me movía como a .5Km/H porque la méndiga-llanta-asquerosamente-ponchada podría terminar de madrearse y quedar inservible (que después de todo, así quedó u__u) y también el rin podía terminar de doblarse, si es que estaba doblado. Ya que llegué al puesto de tortas en frente del hospital de emergencias Magdalena de las Salinas, fui con el tortero para ver si se rifaba a patrocinarme un mensaje porque yo manejaba los .".. cero... pesos con... cincuenta y.... seis centavos" y tenía 1. que avisar en mi casa que me pasaran crédito y 2. hablar al seguro para que me recogiera una grúa debido a mi infructuoso intento por cambiarla.
El brother de unos veinti y muchos me mandó a dormir cuando me castigó el "no tengo crédito". Porque por si eso no fuera poco el-pendejo-de-mi-mismo no traía dinero y me puse a pepenar morralla tirada en la cajuela, entre los asientos, en mi mochila, las bolsas y conseguí $7.50. Me crucé la calle para ver quién me daba viada con eso de la comunicación y en el hospital había unos teléfonos de monedas (bendita-tecnología-tercermundista) y llamé a mi jefa. Le dije cómo estaba el pedo y me mandó crédito.
Regresé al carro cuando sentí vibraciones en el muslo, porque ya me había llegado mi recarga "pasatiempo" del pinchurriento servicio telcel. Entonces, que me dispongo a buscar la poliza de seguro. Tiene apenas unos meses que traigo el conche de mi mamá más tiempo que mi mamá, entonces no sabía ni qué pasaba dentro de su guantera, a veces la imaginaba como el refrigerador de "Dinosaurios" que abrían y chingomil manos se alborotaban para darte lo que buscabas, pero que a ciencia cierta nadie sabía lo que contenía.
Había tijeras, pritt, colores, plumones, invitaciones de bodas, tarjetas de presentación, un tríptico de la última presentación que tuvo mi hermano en la escuela de música, recios, notas, órdenes de la tintorería, una lupa, basura de unas sabritas, los manuales del carro y 5 polizas de seguro. Hazme-el-mentado-puto-emo-reguetonero-favor, NPM! ¿para qué carajos guardaba mi mamá las polizas anteriores? Seguramente las dejó ahí a propósito, para que yo no supiera qué hacer en mi momento de crisis. No sería tan alarmante si todas fueran de la misma empresa. El detalle es que eran 4 aseguradoras diferentes.
Ahí estuve como pendejo abriéndolas, buscando cuál era la puta fecha de vencimiento y cuál era la que estaba vigente. Me desesperé y marqué a una que tuvimos que usar hace, según yo, poco tiempo en el coche de mi papá. Le di los datos a la chava, (que por cierto tenía voz de estar guapa) y me dijo que estaba buscando los datos de la poliza actual, porque el número que yo le dí era de una 2006. Después de un ratito le dije que seguramente no se había renovado y ella asintió, por lo que colgué y regresé a buscar.
Por fin apareció la vigente, de AXA, la cual me quedó muy mal, les llamé y después de seleccionar mi opción en la grabación me dejaron esperando 7 minutos y decidí colgar para mejor marcarle a uno de mis tíos que vive por ahí, en realidad todos los hermanos de mi mamá viven por ahí pero le marque al que se lleva mejor conmigo.
Después de unos 15 minutos me marcó de su celular, pero en realidad era uno de sus hermanos quién hablaba, preguntándome dónde estaba exactamente. Y mientras que yo los estaba esperando, buscaba como loco el dado de los birlos, que entre tanto ajetreo y descarriate perdí. Fui a dónde me paré inicialmente, regresé, fui con el cuate de las tortas, me volví a cruzar la calle, le pregunté a los weyes al lado del teléfono, en el camellón que tuve que cruzar, en fin, yo estaba resignado a que tendría que llamar otra vez al seguro para que me llevaran a casa, escuchar los sermones de mi mamá cuando llegara a la casa, y mi papá en el fin de semana cuando llegara e su viaje. Total que ya se aparecieron no uno ni dos sino tres de mis tíos.
Me dijeron que se habían parado unos metros antes con otro carro en condiciones similares (básicamente me quisieron decir que no era el único pendejo al que le había pasado lo mismo). Y es que los hermanos de mi mamá tienden a ser unos-auténticos-hijos-de-la-chingada refiriéndome a que son todos hostiles y sarcásticos. Supongo que es algo que ya se trae en los genes.
Sacaron un verdadero gato hidráulico, de esos que parece tigre de lo grandotote y en dos subidas y bajadas ya casi voltean el carro. También sacaron el tubo ñero, de un color rojo oxidado, de unas tres pulgadas de diámetro y yo creo que media pulgada de espesor se-me-salió-lo-ingeniero para poder hacer palanca y que salieran más rápido. Además, traían una lamparota así como bien pinche gigante. No'más los saludé y les dije con la voz de sé-que-la-cagué-no-es-necesario-que-me-caguen que no encontraba el birlo. El más hostil de mis tíos no se aguantó y si puso cara de "este pendejo" pero me prestó la lámpara y afortunadamente estaba ahí a dos pasos de mí.
Ya que se pusieron a maniobrar, se dieron cuenta de que yo no era tan pendejo como habían supuesto, ni tampoco había sido cuestión de fuerza, o talvez sí era cosa de fuerza, pero fuerza sobre humana. Uno de mis tiós echaba luces con otra lamparita bebé, en comparación de la otra gigantesca, para que los coches que pasaban se enteraran de nuestra presencia, yo le hacía a la mamada y mis dos tíos restantes se peleaban, como yo con unos minutos antes, con la que en ese momento ya era conocida como la-puta-llanta.
Para ya no hacerles el cuento todavía más largo, les resumo que apareció una patrulla que me preguntó si estaba en estado etílico, degollamos la mini llave y nos quedamos sin material. Volví a llamar al seguro para pedir una grúa, mis tíos fueron a comprar una llave de cruz, regresaron con la llave de cruz, cambiamos a la puta llanta, cuando me subí al carro, el hijo de puta se quedó sin batería, empujamos el carro para prenderlo. Volví a llamar al seguro para cancelar la grúa, que por cierto iba a llegar entre en 60 y 90 minutos.
Llegué a mi casa después de un ratote y me tiré a dormir tan pronto como me lavé las manos. Me di cuenta que manejar entre finales de octubre y principios de noviembre no me conviene, ya que desde que manejo me ha pasado lo siguiente durante esas fechas:
2006: Metiendo el carro, le pegué a la puerta del garage.
2007: Un sábado de camino a la escuela, un wey se me metío, se frenó y y no frené tan rápido entonces le pegué. A mí no'más se me cayó la placa pero a él, por se un vocho, le puse en la madre al motor.
2008: Después de dejar a la innombrable en su casa saliendo del MotoRckr, había un bache tipo alberca en el que me caí y se dobló el rin.
2009: Esta experiencia tan pinche que te acabo de platicar.
2010. Con eso de que es el bicentenario y todo va en grande, no pienso tocar el carro para nada en esas fechas, no sea que me vaya a morir.