La furia de Tláloc II

Ahora sí los chistecitos de Tláloc me partieron el hocico y por partida doble. Hoy en la mañana me torcí el tobillo escalando (lo cual me dolió mucho) y anoche salí por ahí de las 21.30 de mi clase y estaba lloviendo. Busqué el paraguas en mi mochila y no estaba. Carajo, de seguro lo dejé en el carro (como si el carrito necesitara ser protegido de la lluvia -de hecho sí, pero esa es harina de otro costal-). A esa hora seguían Velo y Roy en la escuela y ninguno traía con qué taparse. Había que pensar.


A un lado de los baños hay una pequeña bodega donde guardan algunos garrafones, artículos de limpieza y demás cachibaches. Le rogamos a la señora del aseo que nos unas bolsas de basura -no son de esas negras gruesas, sino más bien de ese plástico delgadico como con el que envuelven el pan dulce- y nos hicimos un improvisado pocho-impermeable-chamarra-rompevientos-paraguas para mojarnos menos. 


Como casi todos los lunes, le dí un aventón a Roy y cuando íbamos caminando al coche nos dimos cuenta que el invento no era tan efectivo, de las rodillas para abajo parecíamos jergas de entrada, totalmente empapados. Sin embargo pudo ser peor. Llegamos al carro. 


El problema empezó 50 metros después cuando las calles empezan a mostrarse llenas de agua, de hecho había partes en las que sentía que había que sacar la batilancha o la batitrajinera porque sí estaba muy manchado el asunto, afortunadamente se alivianó como a los 6 o 7 km de camino. Había zonas en las que las calles a desnivel parecían auténticos ríos y cascadas, entre las inclinaciones, la lluvia torrencial y las coladeras tapadas me sentía como en el día después de mañana región 4. 


Lo que sí es que ya encontré gente precavida que está lista para todo lo que se presente, las fotos que te voy a mostrar ahorita las tomé manejando y por lo tanto están un poco muy movidas, pero creo sí alcanzan a capturar el concepto. Como siempre, todas las opiniones son bienvenidas.







Como podemos ver, este vehículo consta de un aditamento que pocos tienen. ¿Qué es? Es una llanta de camión amarrada al toldo del carro. ¿Para qué sirve? No estoy seguro, pero mi teoría es que cuando se presentan las inundaciones en las vialidades, el o los usuarios desamarran la llanta para que haga las veces de lancha y así puedan escapar del tráfico. Sí, tal y como pasa en el río salvaje de "El rollo" o de "Ixtapan de la Sal" ¿Cómo podría ser mejor? Que uno de los lados estuviera cubierto para no mojarse o que incluyera la llave de cruz para poder utilizarla como el palo-motor-remo de las trajineras. Y como pueden ver abajo, no es tan estorboso y casi ni llama la atención.

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