De subida; luego de bajada.


Por fin pude descargar las fotografías que me faltaban de mi viaje a Oaxaca. Pasaron dos meses para que se me ocurriera una buena idea para poder sacarlas de la memoria, el problema está en que me fui con una cámara que ya no usaba y la sustituyó se descompuso; no tenía dinero para conseguir una E irme de viaje y entonces me llevé la Nikon lentísima que tengo desde hace unos 7 años, cuando menos. En aquellos tiempos donde el USB apenas y la fotografía digital apenas comenzaba, las conexiones no eran universales como ahora. Yo había perdido el cable y lo busqué por todos lados. No apareció.


Estaba pensando en ir conseguir un lector de tarjetas compact flash para poder sacar mis fotografías, pero de pronto una vocecilla en mi cabeza susurraba "la ooootraaaa cáaaamaaaraaaa goooooeeey, la ooootraaaa cáaaamaaaraaaa goooooeeey" Entonces busqué la cámara de mi papá, es una súper EOS Rebel XT que apesar de los años todavía da batalla y primero chequé que tuviera entradita normal de USB. Prueba aprobada. Después revisé que tuviera memorias Compact Flash y también la tenía; por fin tengo todas las fotos de mi primer miniviaje de mochilazo.

Eran las fotos que más quería tener, eran la evidencia de que subí en cicicleta 400 metros en 9Km; que hice un recorrido total de unos 20Km para llegar de Oaxaca a Monte Albán y de regreso con escalas. El martes en la tarde pasé a una tienda a unas cuadras del centro donde rentaban bicicletas y quedé en pasar al otro día temprano por la bici y el mapa para darle.



Primero fuimos (porque iba acompañado de Ele) a desayunar al mercado del centro, después fui a dejar mi mochila al ADO, porque esa noche viajaría a Puerto Escondido. Regresé al centro para recoger la bicicleta, el casco y el mapa. Me dio un ataque de falta de responsabilidad y le di el mapa a Ele (bad idea). Agarramos camino.


Ele tiene un poco de problemas para eso de las maniobras con bicicleta, por lo que salimos del centro de la ciudad caminando. Ya que estábamos en camino de la carretera viejita a Monte Albán nos subimos a la bici y empezamos a pedalear. Aquí en Ciudad Chilangótica nunca he utilizado más de 4 velocidades de la bici, allá fue necesario encontrar algunas que me acomodaran. 


Ya que nos pudimos subir a la bicicleta me di cuenta de las verdaderas deficiencias de mi colega. Los primeros 500 metros tuve la paciencia de echarle la mano. Después, cada quien iba por su cuenta, había una subida que en serio era una mentada de madre, cuando menos tenía unos 35 grados de inclinación y medía unos 150 metros, yo calculo. Hice mi mejor esfuerzo para subirla de un solo jalón y me falló la velocidad, poco más adelante de la mitad se me acabó la fuerza y me tuve que bajar de la bici. 


Al terminar esa subida del diablo había una tienda celestial y compré una botella de agua, la que traía no me iba a alcanzar para toda la subida. La carretera era una de esas de dos carriles, una para cada sentido, con muchas curvas y de subida, tal y como son para zonas montañosas. Eran unos 9 Km así que cuando menos había que disfrutar el viaje y no pensar mucho en el dolor físico ni en los 30ºC en el ambiente. 


Ele se sentía verdaderamente intimidado por las subidas y demás, por lo que optó por aventarse casi todo el camino empujando la bicicleta. No pensaba esperarlo por lo que subí solo; lo más complicado fue encontrar una velocidad que me acomodara, todas se sentían pesadas y con ninguna sentía que avanzara bien. Supongo que era más por mi incapacidad y mi condición físico-atlética deprimente, que por algo en la bicicleta. 


La neta tuve que hacer un par de escalas para aguantar vara, de otra manera hubiera llegado con los pulmones de fuera. Llevaba como 45 minutos cuando me encontré con unos extranjeros ue venían caminando de bajada tomando fotografías, eso me hizo pensar que faltaría poco. Unos 10 minutos después llegué al paradero de "urbanos" (microbuses, pues) de eso que iban al cerro, también me hizo pensar que no faltaba tanto. Tristemente esas señales eran engañosas. 


Me faltaron otros 25 minutos más cuando llegué aquí: 
 


No pensaba irme de ahí sin fotografiar ese anuncio con la bicicleta. Era la única prueba fehaciente de que subí en bicicleta. Además de que aproveché la escala para recuperar aire. En ese momento pensé que ya estaba a la puerta de las ruinas. Más tarde me di cuenta que seguía equivocado.Ahí estoy con el anuncio y mi casco.



Tomé más agua y me volví a trepar a la bici. Los coches que bajaban empezaban a gritarme que faltaba poco, eso me dio mis tercero, cuarto y quinto aire para llegar. Por fin vi el estacionamiento y le pregunté al encargado de ahí cuándo me faltaba y me dijo: "Uy joven, todavía le faltan unos 50 metros" Por fin llegué, amarré la bicicleta y estuve un rato ahí chacoteando pero esa es harina de otro costal.


La bajada me la tuve que inventar (porque ya no encontré a Ele y acuérdate que el tenía el mapa), lo bueno es que era bajada, lo malo es que no tenía ni la menor idea de qué camino tomar y lo aún peor era que no tenía ni la menor idea de lo que me esperaba. 


Primero me subí a la bicicleta y me di cuenta que se aceleraba muchísimo, tenía que tener mucho cuidado para no salir volando hacia el fondo del cerro y también cuando pasaran los coches. Como a los 200 metros me frené para ponerme lentes ¿por qué? Porque se me metió un mosco o algo así al ojo. No podía dejar que eso me pasara otra vez. Ya que andaba con todo iba bajando hecho la shinga'a se me atravesó ul primer inconveniente: se me atravesó un perro.

Frené con la llanta de atrás (para no irme de hocico, evidentemente) y sentí como la bici se derrapaba. La verdad me puse algo nervioso pero todo salió bien. Después un tope, otra vez se presentó el derrape pero ya lo controlé. Lo difícil fue cuando una camioneta me ganó la llegada al tope y sentí que me le iba encima, en unos segundos me imaginé aventándome de la bici para no chocar, y que luego otro coche de la nada saliera y me atropellara, jaja. 



El resto de la bajada fue hecha de volada y no tan complicada, ya dominaba los derrapes y las curvas cerradas me hacían los mandados. Por fin bajé a la ciudad otra vez y había una huelga o despapayito entre los urbanos y los taxis. (Allá los taxis se avientan la ñera de subir a varias personas, como si fueran mini peceros que cobran más caro. El servicio tradicional que nosotros los chilangos conocemos de un taxi, allá se le denomina "servicio especial". La neta es una tomada de pelo y dinero bien salvaje que nadie ha detenido y bueno, no quiero politizar mi viajecito). 


Este pequeño mitote hizo un tráfico de dimensiones chilangas, pero yo en mi bicilieta era feliz y llegué rápido al centro donde regresé mi bicicleta y por fin me encontré con Ele que no llegó hasta Monte Albán pero que también se aventó varias puntadas en las que su vida quedó en riesgo. Jajaja. Llegué con las piernas casi acalambradas y con dolor en todos lados.



Mi conclusión es: Si te vas a aventar una aventurita que requiera condición física, ten la delicadeza de tener dicha condición para disfrutarla más, de otra manera, vas a sentir que te mueres, que cada vez estás más cerca de Dios (porque te mueres, no porque tengas algún tipo de revelación religiosa) y que tu cuerpo ha sido algo desaprovechado en los últimos años. De cualquier manera inténtalo, te quedas con una sensación indescriptible. Lo que te encuentras en esa ventura vale mucho la pena.



2 voces comentando:

Lore* Wonka* dijo...

ay ay aaay!! pues a darleee!.... con el ejercicio caray!! jajaja... y mis respetos.. con tu travesia q se noto q estuvo bien chida!! si si si...:D jajajaja
me encanto!

Patito dijo...

hahahahahahahaha
pfff yo hubiera sido un "Ele" haha además ni se andar en bici ):
hahahahah super triste entonces haber ido conmigo hubiera sido aun peor hahaha

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