Inktensidad

Acompañado de mi hermano Miguel (él único que tengo y también conocido en el bajo mundo como Merol), me dirigí al centro mundial de intercambio México, oséase WTC, ubicado al sur de Ciudad Chilangótica. Tomamos el dragón anaranjado con rumbo a Buenavista (que desde que se unen el metro, el metrobús y el tren suburbano, podemos decir que todos los caminos llevan a la biblioteca José Vasconcelos) y ahí nos trepamos en el metrovice. Habrán sido unos 45 min de camino, lo bueno de salir los domingos es que todo es rápido, lo malo es que muchos lugares están cerrados. Lo bueno es que no hay motivos para hacer corajes en el camino a tu destino final, lo malo es que si no vas decidido a pasártela bien te gana la huevita-de-domingo.

La exposición que ahí nos esperaba era la Expo Tatuajes Ciudad de México 2009 (casi se me acaba el aire cuando lo dije la primera vez), fue en el salón Maya 3 de la planta baja del lugar y nuestro morbo costó $70 por piocha. Desde unos metros afuera del salón, se podían escuchar las agujas trabajando, dejando su marca en muchos cuerpos, en muchas regiones diferentes.

Sinceramente yo iba con la firme convicción de cazar los tatuajes más "acá" que encontrase por ahí, pero ya que estaba en el lugar, tuve esa sensación de estar fuera de lugar y no pertenecer. Respeto mucho a toda la banda que se tatua y se perfora, pero sinceramente no es lo mío. En mi personal punto de vista el hombre tiende a vivir constantes cambios y evoluciones, no creo que algo te convenza tanto y para siempre, como para traerlo marcado en la piel. Sin embargo, repito, respeto su forma de ver las cosas y me declaro un completo ignorante en esta filosofía del tatuaje.

Esta sensación rara me hizo sentir incómodo de tomar fotografías, por lo que tengo solo unas cuantas medio
piñatonas-tomadas-con-miedo. De cualquier manera les platico un poquito de todo lo que me encontré por allá.

1. Una Suicide Girl perdida en México: Era una chica de unos veintimuchos o treintaypocos con hartos tatuajes, pero el más especial era el de su brazo izquierdo que estaba completamente decorado con un paisaje muy al estilo de los juguetes "My little Pony".


2. La que duerme boca abajo: Yo la vi cuando estaba tatuándose algo (más) en la espalda, lo curioso es que tenía un sinnúmero de perforaciones en esa misma zona de su cuerpo, en fin, una imagen vale más que mil palabras.



3. Gigantesco: Un colega que merodea las tres décadas de vida talvez, los dos metros de estatura y bastante bien comido, tatuajes en los brazos y piernas, expansiones en los lóbulos en las que podía pasar perfectamente una lata de refresco y un piercing en el séptum con una pieza muy muy gruesa, ligeramente más gruesa que un lápiz.

4. Australiano: Un fotógrafo buena onda al que le ayudé con esa onda de la traducción simultánea. Le ayudé a que comprara una playera y traía un chorro de tatuajes en los brazos. Él sí le tomó foto a todo (supongo que así son los fotógrafos) y se llevó miraditas de la nena de rosa que me gustó.

5. La nena de rosa: Una chica bastante linda con su look
rockerito-punk de esas que ves y dices ella es una con fotos en su myspace (o talvez facebook si es medio fresona) de las de mi-ojito-nada-más, con-el-celular-half-naked-el-reflejo-del espejo-del-baño, la-vista-aérea, haciendo-señas-obsenas, etc etc.

6. El maestro japonés. Apunté su nombre en algún papelito pero lo perdí. Este colega tatua sentado en el piso, así como el tatuador, era una imagen muy tradicional del país nippón (supongo yo, por lo que he visto en las películas), sobre un tapete colorido bien coqueto. Me gustaron mucho sus diseños a pesar de que no soy ningún entusiasta de la cultura japonesa.



7. Una oreja expandida sin expansión. Al ser un ente ajeno a estas movidas, nunca había visto cómo quedaba una oreja cuando no tiene la pieza de expansión. Se ve como un chicle semi nuevo colgando del lóbulo o mejor dicho con una liga ya bastante cachedeada, pero con el color de un chicharrón...

8. Diseños varios: Influencias prehispánicas, ondas bastante transtornadas, cuerpos decapitados, payasos, nombres, rostros de familiares, tribales... creo que muchas cosas dentro de lo normal.

9. Curiosidades: Un tatuaje encima de otro (ven como sí pasa eso de cansarse de lo mismo, por eso si llego a hacerme uno, será en la espalda, para no poder vérmelo), un monito podando a la altura del vello púbico, un sol azteca sacando la lengua, un tucán con lentes, un duende medio raro, geometrías cuadradas y rítmicas en la cabeza...





Me fui sin encontrar algo realmente feo, así como la forma del último gargajo que escupio Elvis antes de morir, una colección de la evolución física de Michael Jackson, el estadio azteca tatuado en la espalda de algún camarada, será en otra ocasión cuando lo encuentre.

1 voces comentando:

Patito dijo...

Eeeww expansiones colgadas, es de loas desagradable del mundo, pero igual, se respeta

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