A las 12 del día tuve una reunión con mi jefe, puesto que había que definir unas cosas sobre mi futuro en la empresa. Una vez que checamos mi horario de la universidad, así como los horarios a los que serán los cursos en este semestre, notamos que el único día que tengo disponible para trabajar es los miércoles. Lo malo es que ese día es en el que menos cursos hay, o menos alumnos hay inscritos, mejor dicho.
Soy uno de los instructores con mayor antigüedad y por esta razón habría una preferencia para el acomodo de los grupos, horarios y asignación de los mismos, sin embargo había yo planteado una situación personal (muy personal) que tenía que considerarse y que posiblemente me haría faltar en algunas ocasiones al trabajo.
Samuel, mi jefe, me preguntó si prefería tener o no grupos los miércoles, tomando en cuenta mi antigüedad, la situación por la que estoy pasando y el hecho de que el miércoles es el día que más instructores tiene desponibles. Lo tuve que pensar un par de segundos.
Decidí contestarle que no me considerara para ningún día. Se me hacía muy egoista pedir el lugar cuando existía la posibilidad de que faltara en más de una ocasión, y más aún cuando hay gente disponible y que podría cumplir con los compromisos sin mayor dificultad. Aunque tenía muchas ganas de seguir trabajando y estudiando (porque me hacía sentir una persona más responsable, completa... un chingón, en pocas palabras -el mamón no vino xD-), sé que tomé la mejor decisión.
Me dijo también que no me preocupara, que él me tendría en consideración para futuros proyectos y que mi relación con la empresa quedaba en una especie de "stand by". Finalmente le pedí una especie de consideración especial con uno de mis mejores amigos, Casquera, quien la semana pasada hizo una entrevista para contratarse. Sam me dijo que le había ido muy bien, sólo era cuestión de acomodar horarios para que se comunicara con él y definiera la situación.
Con todos los pendientes ya solucionados, era tiempo de retirarme del lugar que me dio mi primer trabajo en forma. La verdad es que sentí un poco de nostalgia al salir de ahí, recordar a varios de mis alumnos-pirinola (dícese de los más chaparritos y los más divertidos, de esos niños ocurrentes simpáticos que a todos les caen bien), a los inteligentudos, a los que no me pelaban, los que dan mucha lata, varios enanos que me hicieron pasar 6 meses divertidísimos.
Escribiendo esto me doy cuenta de que sí me puse la camiseta de Microbotix, en especial de RXC Lomas Verdes y que aunque estoy cerrando un ciclo, aprendí mucho de él y siempre lo recordaré con mucho cariño. Sin olvidar que talvez regrese ahí en algunos meses para tener más alumnos pirinola, más inteligentes, más necios, más chistosos...
Soy uno de los instructores con mayor antigüedad y por esta razón habría una preferencia para el acomodo de los grupos, horarios y asignación de los mismos, sin embargo había yo planteado una situación personal (muy personal) que tenía que considerarse y que posiblemente me haría faltar en algunas ocasiones al trabajo.
Samuel, mi jefe, me preguntó si prefería tener o no grupos los miércoles, tomando en cuenta mi antigüedad, la situación por la que estoy pasando y el hecho de que el miércoles es el día que más instructores tiene desponibles. Lo tuve que pensar un par de segundos.
Decidí contestarle que no me considerara para ningún día. Se me hacía muy egoista pedir el lugar cuando existía la posibilidad de que faltara en más de una ocasión, y más aún cuando hay gente disponible y que podría cumplir con los compromisos sin mayor dificultad. Aunque tenía muchas ganas de seguir trabajando y estudiando (porque me hacía sentir una persona más responsable, completa... un chingón, en pocas palabras -el mamón no vino xD-), sé que tomé la mejor decisión.
Me dijo también que no me preocupara, que él me tendría en consideración para futuros proyectos y que mi relación con la empresa quedaba en una especie de "stand by". Finalmente le pedí una especie de consideración especial con uno de mis mejores amigos, Casquera, quien la semana pasada hizo una entrevista para contratarse. Sam me dijo que le había ido muy bien, sólo era cuestión de acomodar horarios para que se comunicara con él y definiera la situación.
Con todos los pendientes ya solucionados, era tiempo de retirarme del lugar que me dio mi primer trabajo en forma. La verdad es que sentí un poco de nostalgia al salir de ahí, recordar a varios de mis alumnos-pirinola (dícese de los más chaparritos y los más divertidos, de esos niños ocurrentes simpáticos que a todos les caen bien), a los inteligentudos, a los que no me pelaban, los que dan mucha lata, varios enanos que me hicieron pasar 6 meses divertidísimos.
Escribiendo esto me doy cuenta de que sí me puse la camiseta de Microbotix, en especial de RXC Lomas Verdes y que aunque estoy cerrando un ciclo, aprendí mucho de él y siempre lo recordaré con mucho cariño. Sin olvidar que talvez regrese ahí en algunos meses para tener más alumnos pirinola, más inteligentes, más necios, más chistosos...

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